sábado, 4 de febrero de 2012

Shopaholic

Siempre me jacté de no tener una personalidad adictiva.
No fumo, no me drogo, no colecciono nada, no juego a la playstation ni a los jueguitos de facebook. No es que no los haya probado, simplemente no me interesan.
Hace unos días se me ocurrió que quería usar una cartera relativamente nueva que había usado sólo en pocas oportunidades. Mientras la buscaba en el mundo descontrolado que es mi placard, encontré dos remeras que aún conservaban su etiqueta (y estaban en su bolsa original) y una cartera que había comprado en un viaje que hice hace casi un año y todavía no había usado.
En ese momento empecé a preocuparme por mi salud mental, ya que no era la primera vez que me pasaba algo similar.
Googleé "shopaholic" y me encontré con un test que consistía en una serie de preguntas y al final daba un resultado numérico. El mío fue de 63/100
Mientras respondía las preguntas, hubo una serie de situaciones con las que me sentí muy identificada:
-Obviamente tener prendas con la etiqueta puesta
-Fijar metas en cuanto a lo que quiero comprar durante el mes y nunca cumplirlas.
-Ocultar compras porque me da vergüenza lo que gasté.
-A veces tener que llevarme aunque sea una prenda una vez que entré a determinado local.
-Ir de compras cuando estoy deprimida.


Mi Resultado

jueves, 2 de febrero de 2012

Ramble

Que era la mujer más linda que vió en su vida.
Que fue amor a primera vista.
Que soñó con ella cuando era chico, hace años, décadas y todavía no se habían conocido.
Que quería tener una hija igual a ella: linda, inteligente, levemente ñoña y antisocial.
Que sería una embarazada hermosa.
Que se iban a ir de vacaciones juntos a alguna playa, no importaba cual, solamente estar con ella era divertido.
Que el sábado ideal era cuando estaban juntos, haciendo fiaca, cenando pizzas caseras en la cama.
Que se iban a casar, se lo dijo una bruja.
Que su vida era un desastre y no quería estar más con ella.
Que le devolviera las llaves de su casa, porque no las necesitaría más.
Que el primer fin de semana solo fue un alivio, porque nadie dependía de él, era libre.
Que quería salir con otras chicas.



lunes, 30 de enero de 2012

Minita

Cuando era adolescente no era el tipo de chica que llenaba sus cuadernos con imágenes de kitty o del osito pooh.
Nunca me sentí del todo cómoda en un grupo de amigas mujeres. No me caen bien y yo tampoco a ellas.
No encajo y por diversos motivos: no me gusta el chisme, no suelo inventar palabras como "lookete", "localsete", no suelo expresar mis sentimientos fácilmente, para mí un "te quiero" o "te extraño" no se deben tomar tan a la ligera.
A veces es un poco frustrante llegar a la oficina el lunes a la mañana y escuchar a una de las chicas contar con lujo de detalles la cita que tuvo con algún pibe. 
¿Seré la única que dejó de escuchar a los 2 minutos cuando describió exactamente lo que se puso y la ropa que descartó anteriormente?
Pero no, no sólo que las otras chicas se sienten identificadas sino que saben exactamente qué decir y qué preguntar.

sábado, 28 de enero de 2012

Miedos

De repente se dió cuenta de que estaba sola.
Sola en un pasillo con una sola puerta, una sola salida.
Había un olor extraño y dulce que la atraía hacia esa puerta.
Mientras se acercaba sentió calor, como si la puerta diera a un jardín soleado.
Se quedó quieta unos instantes hasta que decidió entrar, ¿qué le podía llegar a pasar?
Pero cuando abrió la puerta el frio la heló hasta matarla.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Pensamientos de un sábado a la noche

¿Por qué volviste?
¿Para qué tomarse el trabajo?
Si nuevamente me ibas a dejar de lado, reemplazarme por tus vicios.
Dejar en evidencia que ni me comparo con una noche de excesos.
Nuevamente pendiente del teléfono, que aparezcas, que te despiertes.
Un día soy el amor de tu vida y al otro te olvidás de mi.
Me cansé de que mi felicidad dependa de tus caprichos.
¿Por qué sos tan cruel?
La persona que más te ama está a punto de darte la espalda.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

El amor también muere

You built me up, broke me down, tore me to shreds, you were my dream and I don´t love you anymore.


Hace unos años dos personas se enamoraron.
Se prometieron amor eterno, un futuro juntos, vacaciones en el mar y una hija igualita a ella.
Este amor era tan grande que tomó forma física. Al principio era tan pequeño como un botón pero fue creciendo hasta que inclusive empezó a moverse por sí mismo. 
Este ente los seguía a todos lados: cuando comían, cuando rendían un exámen, cuando visitaban amigos, a veces hasta se metía en sus sueños y viajaba a la India o comía torta en un pueblito de Córdoba.
En ocasiones, se comportaba de la manera más insólita: los miraba fijamente cuando se cepillaban los dientes, hacía ruido en el cine, cambiaba de canal y ponía "Bailando por un Sueño" o insultaba a los vecinos cuando lo saludaban.
Un día cuando él volvía del trabajo y se quiso subir al colectivo, el colectivero le exigió que este ser también pagara el boleto.
"Si no paga, no sube, pibe", amenazó.
Él se dió cuenta que no le alcanzaban las monedas para dos boletos y, además, reconoció que le gustaba la idea de volver a su casa solo para variar.
Entonces lo dejó ahí, en la parada del 152 con la promesa de que regresaría al día siguiente.
El ente, al encontrarse solo se puso nervioso, lloraba, saltaba, hacía ruidos extraños, en un momento, le pareció reconocer a ella en la vereda de enfrente. Fue entonces cuando cruzó la calle sin mirar.